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O Prof. de Dto Constitucional UBA – Lucas Arrimada – lança importantes luzes sobre o plebiscito a partir da experiência de consulta feita aos operários da FIAT em Turim, na Itália. 

Plebiscito não é sinônimo automático ou consequente de democracia.

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DOMINGO, 13 DE OCTUBRE DE 2013

Plebiscito no es igual a Democracia : Los plebiscitos no son siempre democráticos

 
Como el otro día estuvimos discutiendo con el querido Luis Villavicencio Miranda sobre plebiscitos en el último almuerzo del Congreso de la AAFD y después tuvimos otra charla similar con Alejandro M. sobre los procesos de sanción de la Constitución en Venezuela, Ecuador y Bolivia publicamos que pretenden diferenciar un poco la idea de plebiscito con la de proceso democrático. Lo publicamos en 2011, en Clarín, acá.
 
De paso, saludamos a los exigentes lectores que nos estuvieron demandando entradas sustantivas en medios de caóticas semanas de clases. Gracias por el apoyo crítico y exigente. Salud!

rodillas de playmobil, mentalidad de doña princesa rosa, espadas de greiscol – Parque Rivadavia 2008

Los plebiscitos no son siempre democráticos

 
La consulta a los obreros de la fábrica Fiat de Turín obliga a revisar la calidad de debate, reflexión y participación que rodea a los referéndums.
 
 
Por Lucas Arrimada
 
Las repercusiones internacionales del referéndum votado por los obreros de la emblemática fábrica de FIAT en Turín , a mediados de este mes, nos dan la oportunidad de aclarar una confusión recurrente en torno al concepto de democracia y a lo que ella significa, tanto en decisiones de pequeñas comunidades sociales -como un consorcio de copropietarios- como en una consulta popular a nivel nacional. En la votación que comentamos, con el 54 % de los votos se aprobó la propuesta de reducir los derechos laborales y beneficios sociales de los trabajadores frente a la amenaza por parte de la empresa de reducir su personal y retirar su producción a Serbia. La propuesta, que finalmente fue aprobada por el referéndum, tenía como objetivo impulsar un acuerdo de nuevas inversiones con la empresa en esa histórica planta de Mirafiori, Turín.
 
En contra de lo que se suele pensar, los referéndums -popularmente conocidos como plebiscitos- no deben ser identificados rápidamente con lo que llamamos democracia. Los plebiscitos pueden o no ser democráticos. Más aún, algunos pueden ser la negación de la democracia y de los derechos humanos inseparables a ella. Depende de las condiciones y del contexto en el que son llevados adelante.
 
Sin debate extenso y comprehensivo, con presiones excesivas y un clima de hostilidad para el intercambio libre de ideas y razones, es muy probable que el plebiscito pueda ser una amenaza para una decisión justa.
 
Aquí el proceso, la necesaria discusión y el profundo debate de la comunidad respectiva determinan la calidad del resultado, la decisión reflejada en la votación. La democracia se caracteriza por la participación de los potenciales afectados en el proceso de discusión de la decisión que los va a afectar.
 
En ese proceso, a cada uno de los participantes se le da la misma cuota de poder. El principio es la igualdad, la igualdad democrática. Una persona, un voto.Pero esa participación, para ser verdaderamente democrática, imprescindiblemente debe ser acompañada por un proceso de discusión informada, que necesita del más amplio, desinhibido e intenso debate . Sin intercambio de razones, sin debate de ideas, no hay decisión democrática. Habrá decisión mayoritaria, podrá haber decisión popular, pero no decisión democrática. 
 
Sin una profunda deliberación ascendente que tenga como protagonista a toda la comunidad política correspondiente no se puede hablar de decisión democrática.
 
En nuestro país, los plebiscitos -contemplados en la Constitución Nacional aunque nunca efectuados- suelen ser propuestos en coyunturas sorpresivas y con fines oportunistas, siempre pensando en el corto plazo y en ellos como atajos hacia el éxito electoral. Usualmente, se ha intentado usar dicha herramienta, no para escuchar la voluntad popular ni para generar un debate nacional y abrir vías para la participación social, sino para legitimar proyectos políticos minoritarios o personales.
 
Justamente, por esa razón es importante diferenciar cuándo una votación, en un plebiscito nacional o referéndum particular, es resultado de un largo proceso de la reflexión en la sociedad, y así expresión de la mejor deliberación democrática, y cuándo se usa como un medio -aparentemente colectivo- de encubrir fines particulares.”

Lucas Arrimada es Profesor de Derecho Constitucional (UBA/CONICET)
 
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